Y aunque intento mantener una actitud positiva, hay momentos en los que el pensamiento de volver a estar inmóvil, dependiendo del tiempo y de la recuperación, me desgarra el alma.
Aun así sigo aquí. Aprendiendo a caminar distinto, a vivir distinto, y a entender que la fortaleza no siempre está en no caerse… sino en levantarse cada día con la voluntad de seguir adelante, incluso cuando el futuro da miedo.
