Powered By Blogger

lunes, 2 de febrero de 2026

Colapso

Cada vez que tu voz preguntaba por mi amor, un ángel herido cruzaba mi pecho,
pues en tu duda ardia un fuego
que también consumia tu propio corazón.
Un día te dije: ven, dime qué sombra te visita en la noche,
qué pensamiento nubla tu mirada, dices que hablas y mi espíritu viaja lejos, que me besas y mis labios parecen de invierno, como si dos almas errantes se miraran desde mundos distintos, pero cuando creias que no te escuchaba, es porque estaba imaginando lo que estaba por venir: te imagine vestida de eternidad,
de pie conmigo ante el tiempo, mi corazón enamorado y estúpido quizá, en un acto de júbilo sagrado jurando amor más allá de la muerte, y siempre supe que no existia otro corazón en la creación
capaz de contener el amor que te entregué; ni mil pechos ardientes podrían igualar este fuego, si piensas que nuestro lazo se desvaneció por ti está bien pero siempre me preguntó entonces qué hago
si cada pensamiento mío pronuncia tu nombre, si cada latido se encaminaba hacia ti.
Ahora quizá ya tienes ese otro corazón que puede ofrecerte más de las tristezas que te di;
he vaciado mi ser como un cáliz, quizás solo palabras como siempre me lo decías, y todo lo que fui en tu vida fue tuyo. Siento que la duda persiste como una herida abierta, ¿cómo sanar, Cuando sientes que ya nos entregamos hasta la última luz?
No, amada mía,
ni teniendo un nuevo corazón.....

No hay comentarios:

Publicar un comentario