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martes, 31 de diciembre de 2024

Ya viene !!

En la oscura noche del invierno,
cuando el viento murmura lamentos entre las ramas desnudas,
el mundo yace en un sueño quebrado,
suspendido entre la desolación y la promesa de renacer.

Oh, almas errantes bajo cielos sombríos,
sentid el palpitar de un amor eterno,
un faro en la vastedad de la penumbra,
un cálido resplandor que desafía la muerte misma.

El frío hiere, mas no destruye;
la nieve cubre, mas no sofoca.
En las sombras más densas,
germina la semilla del alba.

Pues Navidad no es el júbilo ruidoso,
sino el susurro dulce de la redención.
Es la lágrima que cae por lo perdido
y el consuelo que promete lo eterno.

Celebremos, no con risas vacías,
sino con corazones cargados de gratitud,
que incluso en la fragilidad de nuestra existencia,
la llama del amor nunca se apaga.

Así, en este día de hielo y esperanza,
alzamos la mirada al cielo estrellado,
y en cada chispa fugaz
vemos la promesa de que la luz regresará.

Feliz Navidad, en su melancolía y en su gloria,
para todos aquellos que aún buscan la aurora.

miércoles, 4 de diciembre de 2024

la cosa más bella del mundo

Cuando te miro la vastedad del universo desaparece, en tus ojos, encuentro tantos sentimientos que hacen que el tiempo sea lento, parece que la vida conspira para que cada segundo contigo sea una eternidad, a veces somos estúpidos, otra más románticos, pero siempre somos nosotros, imperfectos y reales, amándonos a nuestra manera única, de la unica manera que conocemos, con el alma desnuda y en llamas.

domingo, 24 de noviembre de 2024

En la estela

En el alba de mi día natal, donde las horas tejen su sombras en círculos perpetuos, contemplo el fulgor de un amor distante, como un faro que no alcanza la orilla, pero guía al viajero en mares tempestuosos. Tú, mujer de manos celestiales, tejes vida entre las hebras del dolor, sosteniendo almas en su quebranto. Enfermera de cuerpos, ¿acaso también de corazones?

Aunque el abismo del espacio y el tiempo murmura su distancia, nuestras risas, como ecos de ángeles, entrelazan lo que los años no pueden desgarrar. Frecuentamos caminos paralelos, como dos estrellas que orbitan un sol que nunca vemos, pero sentimos.

Oh, dulce tormento, amor que se ríe de la soledad. Aunque no estás a mi lado, cada palabra tuya es un pétalo que cae en la fuente de mi ser. Cada mirada tuya es una lámpara encendida en los corredores de mi alma. ¿Es este amor, entonces, menos real por no poseer? ¡No! Es más eterno, como el fuego que no consume, pero nunca muere.

Hoy, en este día que me recuerda el paso del tiempo, celebro no solo mi existencia, sino la fortuna de haber conocido la tuya. Aunque nuestras manos no se toquen, nuestros espíritus danzan, y en esa danza, hallo mi plenitud

domingo, 13 de octubre de 2024

Bufón de mi mismo

La risa del alma nace, a veces, en los momentos más inesperados, como un destello en medio de la oscuridad. Es una risa que no ignora la tristeza, sino que convive con ella, que surge precisamente porque ha conocido el dolor. La tristeza puede envolver el corazón, pero hay instantes, breves y luminosos, en los que algo en lo profundo se libera, una chispa de alegría que recuerda que, aunque herido, el alma sigue viva. Esa risa no borra las heridas ni deshace la ausencia, pero es un respiro, un recordatorio de que la vida, a pesar de todo, sigue palpitando, encontrando belleza incluso en lo roto. Es la risa de quien ha llorado, de quien comprende que ambas emociones son parte del mismo baile, y que a veces, la más profunda risa surge del rincón más oscuro del alma.


viernes, 11 de octubre de 2024

Solo es tiempo


Es extraño escribirte así, como si de alguna forma pudiera encontrar consuelo
en estas palabras, aunque sé que no lo habrá. Hace tanto tiempo que me siento
atrapado, perdido en este abismo que parece no tener fin, donde el eco de mis
pensamientos es lo único que me acompaña. Me veo en el espejo y ya no
reconozco a la persona que era. ¿Dónde me perdí? ¿En qué momento dejé de ser quien solía ser ?
Siempre he querido ser fuerte, pero la verdad es que me siento roto. Cada
día es una lucha, una batalla constante contra un vacío que no puedo llenar.
Intento sonreír, pero detrás de esa máscara todo es oscuridad. A veces me
pregunto si alguien realmente puede ver lo que hay detrás de esta fachada.
Tal vez si lo hicieran, se alejarían también. 
Recuerdo cuando era niño y soñaba con un futuro lleno de esperanza, pero esos sueños parecen tan lejanos ahora, casi como si nunca hubieran existido. Me siento atrapado en un ciclo de expectativas rotas, de promesas que nunca se cumplieron. Es como si estuviera caminando en círculos, siempre volviendo al mismo lugar: solo, vacío.
La soledad es mi única compañera. Y no es la soledad física, porque puedo estar rodeado de gente y aún así sentirme como si no perteneciera, como si no importara. Es como si hubiera un muro invisible entre mí y el mundo, uno que yo mismo construí sin siquiera darme cuenta.
He intentado encontrar razones, algún sentido en todo esto, pero todo lo que encuentro es más silencio. ¿De qué sirve seguir adelante cuando cada día parece igual al anterior? Hay veces en que todo parece demasiado pesado, como si cargar con este dolor fuera una tarea imposible. Quisiera dejarlo todo, descansar de esta lucha interminable.
Lo más difícil es que ya ni siquiera sé qué es lo que me duele. Es una mezcla de todo y de nada, una tristeza que me consume lentamente, como una tormenta que nunca termina. Me esfuerzo en recordar momentos felices, pero son como espejismos, imágenes distantes que se desvanecen en cuanto intento tocarlas.
A veces me pregunto si hay algo mal en mí, si de alguna manera me he vuelto incapaz de sentir alegría. No recuerdo la última vez que me sentí realmente vivo. Me he convertido en una sombra de lo que solía ser, arrastrándome por los días, esperando algo que no sé si algún día llegará. 
Las noches son las peores. En la oscuridad, cuando todo está en silencio, mis pensamientos se vuelven más fuertes, más crueles. Me dicen que esto es todo lo que habrá para mí, que este vacío es mi destino. Y no puedo evitar creerles. Después de todo, ¿qué prueba tengo de lo contrario?
Me he dado cuenta de que ya no tengo sueños. Solía tener tantos, pero uno por uno se han ido apagando. Ahora solo me queda esta sensación de vacío, de estar existiendo sin realmente vivir. A veces quisiera simplemente desaparecer, evaporarme como si nunca hubiera estado aquí.
El dolor de estar aquí, de estar atrapado en mi propia mente, es insoportable. Y lo peor es que no puedo escapar de él, porque no importa a dónde vaya, siempre me sigue. Soy mi peor enemigo, mi más cruel verdugo.
Me gustaría decirte que las cosas mejorarán, pero ni siquiera yo puedo creer eso. No quiero mentirte, no quiero llenar esta carta de falsas esperanzas. Lo único que sé es que seguiré aquí, en este mismo lugar, luchando contra una tristeza que parece no tener fin.
Quizás algún día todo esto tendrá sentido, pero ahora mismo no puedo verlo. Lo único que siento es un dolor profundo, una soledad que me consume desde dentro. Y aunque intento no rendirme, hay días en que siento que ya no tengo fuerzas.
Me gustaría saber cómo se siente ser feliz otra vez, cómo es no sentir este peso constante sobre mis hombros. Pero ese recuerdo se me escapa, y todo lo que queda es este abismo interminable. Sé que soy yo quien tiene que encontrar una salida, pero a veces me pregunto si realmente quiero hacerlo, quizás sea más fácil simplemente dejarme llevar, dejar de luchar y aceptar que esta tristeza es lo único que me queda.

miércoles, 10 de abril de 2024

Gracias

Querida Luna: está es en la primer carta que escribo en mucho tiempo, espero que jamás llegue a ser la última, quiero que sepas que nunca tuve miedo de la vida, pero si de Olvidar, de perderme en esta basta inmensidad y dejar de ser yo mismo, me da tanto.miedo, así que.cada noche repito tu nombre una y otra vez como una oración a Dios y hasta mi, llegan todos nuestros recuerdos, eran los pequeños detalles como los.brazos del sol sobre tu rostro al estar sentados en ese café, ver caer al mismo detrás de aquellos edificios mientras te tomabas selfies, notar tu calidad y vete sonreír, con ese gesto que jamás olvidaré, una recuerdo el sabor de ese pan de limón y ese pan danés a tu lado, jamás creí que se acabaría,. Me acuerdo de ti, aquella chica sonrojada y apenada al saludarme, desde el momento en que hablamos supe que te amaría y que lo haría por siempre con locura, y eso hice, en cada momento, si pudiera hacerlo todo de nuevo lo haría nuevamente y no cambiaría nada, y espero que tú, cuando recuerdes esto al pasar de los años puedas decir lo mismo. Cuidate mucho, mereces ser feliz, crees por ser mi vida, gracias por existir aquí por siempre. Gracias por hacerme amarte por siempre.

jueves, 21 de marzo de 2024

Url

Sabes, muchas veces tus palabras me decían una y otra vez que no querías subir conmigo a mis sueños, desprenderte del verde pasto en qué caminábamos hasta volar, no soy perfecto, lo sé, y nunca pretendí ocultar mis defectos con tu cabello o cobijarlos bajo tus brazos. Siempre amé cada aspecto de nuestra relación por muy absurda que pareciera, se que mis palabras bonitas nunca bastarían, quería mirar contigo a las estrellas 💫 cada noche y que midieras conmigo el cuello del cisne, un minuto de tu tiempo era para mi la voz de mi corazón y me encantaba escucharlo gritar. 
Tienes razón en decir que era frío muchas veces y distante, es justo decir que siempre he sido así, quizá no lo notaste pero hay algo que dijiste que es verdad, nos conocimos rotos y ¡¡si!! el mundo también está roto, y siempre pense que la vida debía de seguir, siempre abrí mi corazón para ti, me enamore de ti, no se en que momento exacto, pero aún mi corazón te espera como siempre, y aún siento tus latidos al presionar mi pecho contra el tuyo en mis sueños, y si, se que no estás, que te fuiste, y como lo recalcaste: te alejé una y otra vez. Se que te escribí para decirte gracias, quizá estúpidamente fue mi pretexto para hablar un poco contigo y, a pesar de saber que ya no estás no sentirme tan vacío, discúlpame por todo, se que todo queda en nada al leer mis palabras, y no necesitas contestarme, quizá debas poner mi correo en no deseado, quizá algún día .... Quizá.