Más interesante que lo que la gente dice es su pensamiento secreto, y esto es lo que importa conocer, por que la verdad filosófica no es la concordancia del pensamiento con el objeto, sino la adecuada expresión del ser del propio filósofo.
lunes, 5 de mayo de 2025
Será?
Que triste es saber que has borrado ese blog, esas palabras, ese tiempo, ese tu también profundo, ese breve encuentro contigo misma que compartias con el mundo, ese momento en que entraba en tu mente, ese lienzo de dolor, quejas, recuerdos, y pensamientos, también de amor y sustancia, porque al final de eso estamos hechos, de polvo de estrellas y toda esa sustancia.
viernes, 2 de mayo de 2025
Estamos.
Nunca hay tiempo, ¿ como superamos eso ? ¿ Aprendemos a vivir con el dolor ? Solo seguimos, pero la vida no pasa, pero quisiera olvidarme de mi, quisiera que la vida no fuera solo un recuerdo, quisiera no abrazar el vacío, no sentirnos como sentados a la orilla de un precipicio y ver como este nos observa, a veces nuestro silencio grita más que nuestro llanto, y no a su vez no todo mi llanto se escucha. Estamos hechos pedazos, si leed esto, que sepas que no estoy buscando lástima, solo necesitaba vaciar esta tristeza en palabras antes de que me consuma por completo. Tal vez mañana lo vea todo diferente… pero hoy, hoy me duele existir.
martes, 29 de abril de 2025
Lele cabecha
No sabes lo que duele el escribir para saludar y solo empezar a leer reproches y eufemismos con toques de verdad. Siempre te amé como se ama al mar, con la conciencia de su inmensidad, con la certeza de que no se puede contener, pero con la dicha de haberlo tocado. Te piensas en mi vida como un suspiro fugaz, echarte de menos no es un acto de tristeza, es el eco que deja una melodía después de haber sonado muy fuerte en el pecho, siempre amaré lo que fuimos porque es real, aunque no haya durado, amo lo que eres, aunque no estés ( aunque siempre reciba reproches y recuerdos de mis errores ) porque es verdad, no sabes lo que duelen esas palabras. La despedida que tanto mencionas como una puerta que yo cerré siempre la vi como una ventana abrí para que siguieras como el aire, ¿ acaso crees que no siento nada ? Me queda claro que piensas que nunca senti nada por ti pero eso es lo más alejado de la realidad, nunca me he despedido, las despedidas, contigo, no se sienten como un final… sino como esas pausas largas entre dos capítulos importantes, no hay día en que no me cruce con algo que me recuerde tu voz, tu forma de mirar, tu manera de callar. Estás presente sin estar, como la luna en el día: invisible, pero influyendo en las mareas, No devuelvas lo que aún sientes, si es que algo queda. Guárdalo como se guarda una flor entre páginas: no para que duela, sino para recordar que existió, quizá te amé en silencio por cobardía, pero te amé con cuidado, con torpeza quizá, pero con verdad, y aunque nuestras huellas vayan ahora por caminos distintos, quiero que sepas que sigues caminando conmigo… en lo invisible, en lo esencial. Por qué siempre voy a amarte.
domingo, 27 de abril de 2025
(\/)
Existen dolores que no hacen eco en la tierra,
dolores que caminan con pasos de niebla,
invisibles para los ojos, pero eternos como la sombra que el sol olvida, no nos arrancamos por falta de amor,
sino porque a veces, el amor también sabe destruir aquello que más anhela salvar, creo que somos un incendio que no supo ser faro, esa tormenta que deseó ser caricia, el juramento pronunciado en un idioma que el alma aún no sabía hablar.
No hubo olvido, creo que solo la imposibilidad sublime de dos corazones latiendo en frecuencias distintas,
como dos estrellas que, aun deseándolo, no coinciden siempre en el mismo cielo.
Te llevaste tu presencia,
pero no tu esencia, porque amar no siempre es sostener: a veces, amar es aprender a guardar silencio ante los hechos. Siempre tendré este sentimiento que no se rompe como el hilo de esa pulcera, en la grieta misma del tiempo,
donde la lógica se rompe como un cristal olvidado en el invierno, donde ni siquiera el lenguaje alcanza,
en el sitio donde pensar tu nombre es más real que pronunciarlo.
Eres y serás la carta que nunca escribí y que, sin embargo, reposa en cada latido, el rostro esculpido en la memoria del viento, la herida que no sangra, pero a la que mi alma acude a beber eternamente.
Quiza pienses que no necesito tus manos ni tus ojos: pero los sentimientos siempre estan en los pliegues invisibles donde la vida se confunde con el sueño,
en la certeza muda de que algunos amores no fueron creados para ser vividos,
sino para ser reverenciados en secreto, amada en la vastedad de todo lo que no fue y en la cima de todo lo que jamás fué, porque hay dolores que no se nombran sin quebrar el aire, y hay amores que, aun en su ruina, son más verdaderos que los que alguna vez brillaron ante el mundo.
Amada en el silencio que no exige, que no implora,
que simplemente existe, inmutable,
como la última luz antes del fin del mundo.
sábado, 26 de abril de 2025
Med
Me parece que mis palabras no logran alcanzarte en la forma en que desearía. No te culpo, no te reprocho, ni busco justificarme. No intento reavivar antiguas heridas, ni persuadirte de nada. No hay dobles intenciones en lo que te expreso; no pretendo herirte ni hacer mofa de ti, pues jamás he concebido el dolor ajeno como camino, ni el señalamiento como propósito.
Sé que, desde tu percepción, podrías pensar que busco culparte o que me aferro a mi propia culpa, pero no es así. Lo que ocurrió pertenece ya al pasado, y en el pasado debe permanecer. ¿Qué sentido tiene seguir desgastándonos en las mismas discusiones?
Recuerdo con total claridad que me dijiste que no serías mi amiga ni ocuparías ningún otro lugar en mi vida; lo tengo presente, sin necesidad de recordarlo a cada momento. Sin embargo, aun cuando las circunstancias nos distancien, siempre seremos algo, alguien, en la memoria del otro. Porque, al final, como dicta ese "Carpe Diem" que tanto me atribuyes, jamás he querido etiquetar relaciones ni sentimientos.
Te lo expresé alguna vez: vivir es viajar, es habitar una maleta perpetua, es pertenecer a todos los lugares y, tarde o temprano, partir de todos ellos ( Me refiero a morir )
Guardo intacto en la memoria aquel instante en que, viéndonos frente a frente, me pediste que me alejara y te dejara en paz. No fue un mensaje escrito: fue palabra viva, pronunciada en presencia.
No deseo remover lo que ya ha sido, ni encontrar culpables donde no los hay. Y si, de algún modo, piensas que asumir que tú diste fin a nuestra historia me ofrece algún consuelo, puedes quedarte con esa idea; mas para mí resulta, en verdad, un gesto superfluo. ( No es una ofensa ) Hago referencia a que recortes el mismo sendero de tus palabras cuando no debes hacerlo.
viernes, 25 de abril de 2025
Snifea
Siempre mi frágil memoria, pero hay un instante que permanece impreso con una nitidez inolvidable: aquel día en que, con voz serena por el hastío, me dijiste: “ya déjame, déjame ir, por favor”. Recuerdo haberte preguntado si realmente eso era lo que deseabas. No lo hice una sola vez, ni dos; fueron tres ocasiones en las que aún aferrado a ti, buscaba una fisura en tu convicción. Pero tu respuesta fue inmutable: querías que me alejara, que me desvaneciera de tu vida, que te dejara en paz.
Insistí, aún incrédulo, y reafirmaste lo dicho con una serenidad: sí, eso querías. Me confiaste, sin rodeos, que estabas exhausta, saturada, vacía de nosotros. Y fue entonces cuando tu discurso comenzó a mutar; hablaste de soltar como un acto supremo de amor, de que liberarte era también una forma de querer. Dijiste que si te dejaba ir, el olvido haría su trabajo, y que pronto te convertirías en un recuerdo difuso. Pero eso nunca ocurrió.
Fui culpable de tus heridas, lo sé. Y tú, con precisión quirúrgica, me lo recordabas, como si en ello encontraras una suerte de consuelo. Nunca supe si lo hacías para liberar tu dolor o para mantenerme atado a él. Pero lo cierto es que jamás me fue indiferente.
Mis palabras carecen de doble intención. Si incomoda que te diga lo que siento, que ese sentimiento permanece intacto a pesar del tiempo y la distancia, sólo puedo suplicarte perdón una vez más. Y si algo he de lamentar eternamente, es que incluso separados, nuestras almas sigan enredadas en los mismos desencuentros.
Serenidad
A veces la vida nos pone frente a espejos que no sabíamos que necesitábamos. Personas, circunstancias, palabras que, sin querer, nos muestran partes de nosotros mismos que aún están aprendiendo a nombrarse. Y en ese proceso, no hay culpables, sólo experiencias.
No te escribo esto para señalarte nada, sino para dejar un pensamiento sembrado, como quien deja una semilla en tierra fértil, esperando que algún día brote, cuando sea su tiempo.
Cada gesto, cada elección, tiene su peso, su eco. No siempre vemos el efecto de lo que decimos o hacemos, pero eso no significa que no deje huella. Así como una piedra lanzada al agua no ve las ondas que genera, nuestras acciones a veces viajan más lejos de lo que imaginamos.
Quizá esto no cambie nada. Pero si alguna vez vuelves sobre estos recuerdos, o sobre alguien que se cruce contigo en un momento parecido, deseo que estas palabras te acompañen. No para juzgarte, sino para ayudarte a ver con otros ojos, con más conciencia.
Porque al final, todos estamos aquí aprendiendo. Y si compartimos un momento, aunque breve, que nos haga mejores, entonces nada fue en vano.
Yo aprendí mucho de ti, y lo sigo haciendo, hasta el día que decidas echarme de tu vida.
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