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jueves, 15 de mayo de 2025

Hablando conmigo mismo

No se trata de culpas, sino de naturalezas. Hay conexiones que enseñan, otras que sacuden, y unas pocas que se quedan. El arte está en saber como luchar y como vivir, porque a la gente con mucha dignidad le gusta soltar aunque duela, porque entienden que aferrarse a lo que ya no respira es una forma lenta de morir.

Hay vínculos que florecen en primaveras breves, intensas, y otros que se marchitan sin aviso, sin escándalo. No siempre se trata de falta de amor, a veces es exceso de conciencia. Soltar para mí siempre es rendirse, quizá honrar lo vivido sin obligar al eco a seguir sonando.

Hay quien lo ve como estar con las manos vacías pero el alma entera, se camina hacia lo próximo, hacia lo incierto, con la certeza de que lo que importa de verdad… se queda dentro como una semilla que no necesita tierra para recordar que alguna vez fue una maldita flor. La dignidad es solo una palabra y no grita, no exige, no implora, se despide en silencio, con los ojos húmedos pero la espalda erguida.
Y aunque el corazón a veces no entienda, el alma ya aprendió: hay amores que son para quedarse, y para despertar. Quiza hay ausencias que enseñan más que mil presencias frias.

Al final, el arte de vivir no es solo resistir los golpes, sino también elegir qué batallas, nuestras guerra, y en medio de esa guerra está ese arte… está la libertad de decir: “gracias”, incluso cuando te dicen que te alejes 

viernes, 9 de mayo de 2025

belleza

Siempre supe que en esos ojos podía perderme,
como se pierde el alma en un ocaso de opio,
donde cada pestañeo era un suspiro del abismo
y cada mirada, un naufragio lento entre perfumes marchitos.

Eran pozos sagrados de melancolía púrpura,
dos espejos donde danzaba mi tedio infinito,
cálidos y crueles como el vino de los días tristes,
donde la belleza se pudre con elegancia y silencio.

martes, 6 de mayo de 2025

Requiem

Estoy cansado…..no del ruido del mundo, sino del eco podrido de mi propio aliento.
Aquí me consumo, reprimido por espectros con rostros de infancia, fantasmas que aprendí a llamar “yo”.
Si has de irte, no digas nada.
Vete como el humo, como el veneno que no deja testamento, pero odio que así sea, como siempre odié el que dijeras que partias. Tu presencia aún supura en los rincones, como un incienso efimero, como un alma que no quiere irse.
Este vacío me mastica los huesos, esta tormenta no grita: susurra… con la voz de lo que no dijimos, con el aliento fétido del dolor que no fingimos.

¿ Tu amor fue un espejismo ?
bebí de él como un sediento en la arena, y ahora, mi alma reseca, rota, solo pide silencio y escucha tus desprecios.
Estoy atrapado en un ciclo de huesos rotos, donde lucho contra mí con las uñas gastadas por años de agonía.
Debo seguir, aunque la noche me abrace como madre enferma. Debo aprender a amar
aunque el amor me haya desollado vivo.
No puedo seguir esperando a que el cielo me salve. Puedo seguir rezando a tu nombre
como si aún fueras tu misma.
No quiero que me odien tu sombra, ni tus palabras, incluso amo la cicatriz que dejaste en mi pecho.
No puedo enterrar al niño que lloraba por ti, pero ahora, entre ruinas, intento levantar al hombre que te necesita.

Y si me ves callar, no es paz:
es duelo.
Un duelo por mí…

lunes, 5 de mayo de 2025

Maso

Tus palabras hiladas con la dulzura del veneno, siempre llegan como humo de una hoguera que ambos encendimos, pero que tú alimentaste con cada despedida silenciosa, con cada gesto cruel envuelto en razón fingida. Dices que tus palabras ya no tienen fuerza, pero golpean como látigos viejos que aún cortan mi carne ¿Quién, sino tú, las escribió con sangre seca
y las arrojó como plomo sobre mi pecho?
Nombras fuego y agua, ruina y ceniza, pero no hay poesía cuando se ama con cuchillos 🥹 Sí, nos rompimos.
Tú con tus huidas disfrazadas de dignidad, yo con mis silencios que gritaban más que tu voz, no pienses que no me derrumbé y dejé escombros, pero entiendo el derrumbe que yo misma profetize.
¿Me preguntas si quería aplastarte?Jamás, pero si yací en el suelo, fue por hundirme en mis propias culpas, yo jamás te arrojé a el salvó para hacer el amor, y muchas veces seguro te pasó como a mi que te viste al espejo y no soportaste lo que viste.
Y sí, te llamé egoísta, porque lo fuiste, te dolieron muchas cosas pero si eras la única, tu sabías que eras la última en la que aún creía, tus actos también calaron, pero los envolviste en palabras suaves,
como se envuelve el veneno en una copa de vino.( Soy dramas 😂 )
Hablas de dignidad y de tantas cosas pero recuerda que no se trataba de jugar a desaparecer
y volver con ojos de penitente babe. No te reprocho, no vale ya, pero si mis palabras te hieren, es porque aún tienes abiertas las heridas que niegas.
Yo he aceptado mis ruinas, tú las decoraste, así como acepto el amarte y no lo niego.
Dices nuevamente que te ampute, eso jamás. Ya sacaste, te sientes feliz, te recuperaste, estás alegre, es bueno babe, ya sanaste y estás bien, porque nadie carga con un cadáver a cuestas sin pudrirse, y no me.importa que digas, pienses y hagas, siempre seguirás viva en mí
aunque tú misma te hayas dado sepultura. Si algo tengo claro es que nos enterramos en vida y ahora decoras tu mausoleo con flores de autoayuda, no lo tomes a mal, no es agresión, todos necesitamos sanar.
Yo no me creo reparado, ni a ti, más bien te creo endurecida.
Fuiste valiente, lo sé y te arrancaste de mí como se arranca un diente enfermo.
Pero no me pidas compasión:
el amor que tuvimos fue un pacto de sombras, y quien pacta con la noche, no reclama luz, aunque seamos la luna y su luz, ahora queda el silencio, y en él, dos nombres grabados como epitafios: el tuyo, tan altivo, tan dolido;
el mío, mudo y despierto,
mirando la fosa donde enterramos lo que alguna vez fue y sentiste por mi.

Onde ?

He leído tu fuego, tus palabras de ceniza y acero, y aunque no sangran, aún queman con la furia de lo no dicho.No me defiendo, pues no se lucha con fantasmas del pasado ni con sombras que uno mismo dejó crecer.
Tú siempre fuiste llama, dices,
pero las llamas necesitan viento para vivir y yo, a tus ojos y oalabras era agua, sí, agua que caía en silencio, no para apagar, sino porque también ardía.
Nombras las piezas rotas como un juicio, como si el dolor no nos partiera a ambos, como si yo saliera ileso del derrumbe que tú misma tambien invocaste.
Nos aalejamos, sí, pero no porque me hicieras feliz con tu ausencia, sino porque tus palabras muchas veces me volvian invisible, y si alguna vez te hice sentir culpa, fue espejo de lo que yo también viví.

¿Tu nombre una maldición?
No, tu nombre es un himno triste que amo, que aún resuena en la bóveda del pecho de mi vida, y jamás lo arrancaré, por nada del mundo, ni es por desprecio, ni por nada absurdo que imaginé tu lengua y tus pensamientos, 
Porque siemore estará  para seguir en mi cada vez que lo escucho en el alma.

No sé amar, quizá, nunca rompí el silencio, dices, pero siempre te amé con fuego y pasión, con palabras de amor, con errores y aciertos, porque al final solo somos seres humanos, no olvides que también fuiste tú quien pidió que me fuera y te dejase en paz.
Confiarme tu alma fue un acto sagrado, y si fallé, fue como mortal, no como verdugo.

Estás cerca y lejos, como el ángel que vigila desde el exilio.Te busqué en el eco, en el polvo, en la bruma, pero ya no estás: solo el vacío que dejaste se quedó para hablarme de ti, porque solo encontré reproches al hacerlo 
Si mi amor callado te hizo daño, lo se, pero aún así existe, aunque lo niegues. Solo deseo que tus palabras encuentren paz, y que donde mis manos ya no lleguen, Dios o el destino
te repare.

Neta ?

Tú sangras con palabras, y yo con silencios, no me defiendas, no me perdones.
Fui el incendio que prometió calor y terminó dejando cenizas, no porque tu fuego no bastara, sino porque mi alma —rota, errante te ama en demasía.

No te conocí sobre las nubes, lo hice sobre la noche, sobre el universo.
Esa parte de mí que no sabe amar sin herir, que arrastra su sombra como un animal herido,
y que cuando por fin encuentra algo puro, lo sabotea, porque no sabe qué hacer con tanta verdad. Siempre pensaste que fui a buscarme al mirar al abismo, lo cierto es que allí solo encontré otra forma de dolor. Tu: mi tormenta sagrada, mi silencio que no me habla, una calma que no me redime.
Nunca he tenido casa, ni cuerpo, ni promesa, solo un espectro que me visita en las noches y me susurra tu nombre como si fuera una maldición.
Te amo con el tipo de amor que no se dice. Si pudieras ver dentro de mí, encontrarías altares llenos de culpa,
y en el centro…
tu rostro, intacto.
¿ Dónde estas ahora ?

Será?

Que triste es saber que has borrado ese blog, esas palabras, ese tiempo, ese tu también profundo, ese breve encuentro contigo misma que compartias con el mundo, ese momento en que entraba en tu mente, ese lienzo de dolor, quejas, recuerdos, y pensamientos, también de amor y sustancia, porque al final de eso estamos hechos, de polvo de estrellas y toda esa sustancia.